Para crear una atmósfera familiar rica en estímulos vitales, invitamos a las madres y padres a las siguientes pautas:
- Admirar a vuestros hijos y demostrarles vuestra estima, confianza y responsabilidad. Implicarlos cada vez más en la vida de la familia.
- Dadles puntos de referencia; los “no”, sobre todo en los primeros años, marcan el camino físico y espiritual de los hijos. Que esos “no” sean serios y motivados.
- Enseñar a los hijos que los problemas se resuelven. Los optimistas son conscientes de que viven en un mundo imperfecto donde el amor es frágil, piensan que son capaces de resolver los problemas, saben que existen siempre alternativas. Los padres deben enseñar a los hijos que si un intento falla se puede escoger otro camino. Son demasiados los padres que ponen a sus hijos contra todo y todos.
- Acostrumbarlos a apreciar lo que tienen. Los optimistas se centran en las cosas que tienen, de ese modo no tienen tiempo de fijarse en motivos de tristeza. Cuando llega la noche es cuando pueden verse las estrellas.
- Proponer metas y alcanzarlas juntos.
- Animarlos siempre y habituarlos al esfuerzo. Un niño debe crecer sin pensar en el fracaso. Los hijos deben educarse en la confianza en si mismos y en el futuro.
- Cultivar la fantasía y la creatividad. Acostumbrarles a ver lo bello, escuchad música, haced excursiones, reid con frecuencia.
- Deben ser y sentirse competentes en algo.
- Alimentar el espíritu.



