Por su interés reproducimos este decálogo elaborado por José Antonio Marina (Toledo, 1939) filósofo, ensayista y pedagogo.
- Conjuga la ternura y la exigencia. Los niños necesitan cariño y limitaciones. Hay que poner límites, porque necesitan pautas coherentes y claras para sentirse seguros.
- La interacción es el gran recurso educativo. Es muy provechoso relacionarse con los niños mediante juegos o charlas.
- Tómate en serio los sentimientos de tus hijos.
- No es conveniente dar instrucciones mientras los niños están sometidos a alguna emoción; mejor cuando se hayan tranquilizado.
- Los padres solos no pueden educar, como tampoco la escuela puede hacerlo. La cooperación es imprescindible.
- Relaciónate y colabora con los padres de los amigos de tu hijo.
- No pierdas el hábito de conversar con tu hijo porque en la adolescencia no lo vas a recuperar.
- Los padres no son amigos de sus hijos. Son sus padres. Deben mantener sus decisiones y no contradecirse entre ellos delante de sus hijos, ya que entonces pierden credibilidad.
- Los niños deben resolver todos los problemas que pueden por si mismos.
- Los hijos tienen que tener capacidad de resistencia. Estamos educando a niños demasiado frágiles.